Pintura lavable | ¿por qué no todas son iguales?

Pintura lavable | ¿por qué no todas son iguales?

 

En muchas ocasiones, hablar de pintura lavable produce cierta confusión dentro del sector de la pintura decorativa. A veces se utiliza de forma válida simplemente para dar idea de resistencia o calidad, pero la realidad es muy diferente: ni todas las pinturas son lavables ni todas ofrecen el mismo comportamiento ni la misma durabilidad frente al uso diario. Entender qué significa realmente este concepto es fundamental para elegir correctamente una pintura y evitar problemas a medio plazo como brillos irregulares, arrastres de color o desgaste prematuro de la superficie.

Cuando se habla de pintura lavable en sentido técnico, no se está hablando únicamente de que una pared pueda limpiarse una vez de forma puntual, sino de su capacidad para resistir limpiezas repetidas sin perder espesor, color ni textura. Una pintura que realmente podemos considerar lavable es aquella que mantiene su aspecto original tras el frote húmedo, algo especialmente importante en espacios donde las paredes están sometidas a roces, manchas o limpiezas frecuentes.


Cómo se determina la lavabilidad de una pintura

La lavabilidad de una pintura está directamente relacionada con la resistencia de la película seca frente al frote húmedo. Este comportamiento depende de factores como la calidad de las resinas, la formulación del producto, la adherencia al soporte y la estabilidad del acabado.

Por este motivo, en el sector profesional no se habla de pintura lavable de forma genérica, sino de pinturas clasificadas según ensayos normalizados, que permiten medir su comportamiento real frente a la limpieza. En Europa, la referencia técnica para evaluar esta propiedad es la norma UNE-EN-ISO 11998, que establece un método objetivo para clasificar la resistencia al frote húmedo y, por tanto, la verdadera lavabilidad de una pintura.


La norma UNE-EN-ISO 11998

Tradicionalmente, la lavabilidad de las pinturas se regulaba mediante la Norma UNE 48243, que utilizaba un sistema de clasificación diferente al actual. Sin embargo, la aparición de la norma UNE-EN-ISO 11998 ha supuesto un avance importante, ya que ha introducido un método de ensayo más preciso y homogéneo, permitiendo comparar de forma clara el comportamiento real de las pinturas frente a la limpieza.

La norma UNE-EN-ISO 11998 define un ensayo en el que la pintura aplicada se somete a un proceso controlado de frotado húmedo. Tras este ensayo, se mide la pérdida de espesor de la película, expresada en micras. Este dato permite saber cuántas limpiezas puede soportar una pintura sin deteriorarse de forma visible.

Gracias a esta clasificación, el concepto de pintura lavable deja de ser subjetivo y pasa a basarse en criterios técnicos verificables. Cuanto menor es la pérdida de espesor tras el ensayo, mayor es la resistencia al frote y mejor será el comportamiento de la pintura en el uso diario. Esta información es especialmente relevante en las viviendas actuales, donde se valora cada vez más la facilidad de mantenimiento de las superficies.

 

Clases de lavabilidad: cómo elegir la pintura adecuada

La norma UNE-EN 13300 clasifica la lavabilidad de las pinturas en cinco clases, en función de la pérdida de espesor de la película tras el ensayo de frote húmedo. Las clases 1 y 2 corresponden a pinturas con una resistencia muy alta al lavado, capaces de soportar limpiezas frecuentes sin sufrir daños visibles, por lo que son especialmente recomendables en zonas de alto uso. La clase 3 ofrece una resistencia adecuada para la mayoría de estancias domésticas, mientras que las clases 4 y 5 presentan una menor resistencia al frote, siendo más apropiadas para superficies con bajo nivel de limpieza o tránsito. De este modo, la clasificación permite elegir la pintura más adecuada según el uso real del espacio y las necesidades de mantenimiento.

 


 

PT550 ECOLÓGICA: resistencia certificada y respeto por el entorno

Existe la creencia de que una pintura ecológica no puede alcanzar niveles elevados de lavabilidad, pero los avances en formulación han demostrado que resistencia y sostenibilidad no son conceptos opuestos. Para muestra de ello, la pintura PT550 Ecológica, de uso interior y exterior, cuenta con una lavabilidad Clase 2, lo que garantiza una excelente resistencia a la limpieza y al desgaste diario. Se trata de una pintura plástica ecológica de alta calidad, sin olor, pensada para crear espacios más saludables y confortables desde el primer momento. Además, dispone de certificación de reacción al fuego B-s1,d0, lo que aporta un plus de seguridad, y mantiene un acabado duradero que conserva su buen aspecto con el paso del tiempo. Una solución que combina facilidad de mantenimiento, seguridad y respeto por el entorno, sin renunciar a un resultado profesional.


Dónde utilizar una pintura verdaderamente lavable

Elegir una pintura lavable adecuada tiene un impacto directo en la durabilidad de los espacios y en el mantenimiento a largo plazo. Zonas de paso, habitaciones infantiles o lugares muy transitados son los lienzos perfectos para este tipo de pinturas.

En estos entornos, una pintura lavable de alta calidad permite mantener las paredes limpias y en buen estado durante mucho más tiempo, reduciendo la necesidad de repintar y mejorando la percepción general del espacio. La diferencia entre una pintura genérica y una pintura lavable clasificada se nota especialmente con el uso continuado.


Pinturas plásticas de alta lavabilidad y protección antibacteriana

Dentro de las soluciones actuales, las pinturas plásticas de alta lavabilidad destacan por su capacidad para formar películas resistentes, compactas y estables frente al frote. Cuando estas pinturas incorporan además protección antibacteriana, el valor añadido es aún mayor, ya que no solo facilitan la limpieza, sino que contribuyen a mantener superficies más higiénicas en el uso cotidiano. En este caso recomendamos PT880 Bapto B-80.

Este tipo de pinturas lavables resulta especialmente interesante en espacios donde la higiene y la limpieza constante son prioritarias, ofreciendo una solución duradera, fácil de mantener y visualmente estable con el paso del tiempo.

 

Más allá del color o el acabado, la verdadera calidad de una pintura se demuestra cuando la pared se limpia una y otra vez y sigue manteniendo su aspecto original. Ahí es donde una pintura lavable de verdad marca la diferencia.

 

 

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